En las noches chaqueñas el fuego es un agradable lugar de encuentro: ancianos, jóvenes y niños con los rostros iluminados por las llamas, en el silencio profundo de la selva, se comunican a través de exp resiones faciales, de gestos, de palabra y de cantos. Se escucha sobre gestas heroicas de los antepasados y aventuras de caza, se narra acerca de vuelos estáticos de los chamanes, de curaciones y maravillosos hechos obrados por ellos.
ÓGWA, indígena ishir ybytoso del Chaco Paraguayo, ha elegido una brillante y peculiar manera de trasmitir los mitos y las actuaciones chamánicas a las nuevas generaciones; y precisamente lo hace a través de la pintura. En ella insiste en los
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poderes de las plumas, en los movimientos y viajes de los chamanes y de los cuerpos que ascienden, por medio de piolas y árboles, desde la realidad cotidiana y tangible, a otra dimensión donde residen las causas y las raíces de la existencia verdadera, en el reino de la anhelada armonía.
Ante un mundo con tendencias culturales homogeneizadoras, en las que se profetiza la agonía de los chamanes, ÓGWA insurge con su arte, original, bella y fresca que revitaliza la cultura ishir, y conserva encendida la antorcha en la oscuridad de la noche globalizadora.
Jose Zanardini |